Los países más relevantes a nivel mundial firman acuerdos y crean unas bases comunes que ayuden a todos a hacer frente a futuros contratiempos. Uno de estos acuerdos es el de Basilea III. Todo empezó cuando el Banco Internacional de Pagos de Basilea, creado en 1930, comenzó a actuar como banco central de los bancos centrales, con sede en Basilea (Suiza).
Historia:
El primer acuerdo que pretendía reforzar y regular la estabilidad y solvencia del sector financiero, y establecía el capital mínimo que tenían que tener las entidades financieras en relación con sus activos de riesgo se publicó en 1988, Basilea o Basilea I. Este acuerdo se revisó y reformó en el año 2004, aunque entró en vigor en al año 2007 y pretendía mejorar la gestión del riesgo de las entidades financieras. A esta reforma se la conoce como Basilea II.
En el año 2008 fue celebrada en Washington, una reunión cumbre sobre la situación financiera y la crisis que nos estaba azotando; en la cual intervinieron los líderes del G-20. Esto suscitó que posteriormente el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, formado por representantes de los siguientes países: Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, Hong Kong SAR, India, Indonesia, Italia, Japón, Corea, Luxemburgo, México, Holanda, Rusia, Arabia Saudí, Singapur, Sur África, España, Suiza, Suecia, Turquía, Reino Unido y EEUU; se implicara en ello, y tras muchas propuestas y estudios, en 2010 se fijara un acuerdo que fortaleciera los requisitos que entonces estaban establecidos.
Basilea III. Definición:
Acuerdo consensuado al que se ha llegado entre bancos centrales y autoridades de los 27 países miembros del Comité, que pretende reforzar la solvencia y liquidez de las entidades de crédito, para evitar crisis financieras como la que estamos viviendo y en caso de que se produjera, sean los propios bancos los que asuman las pérdidas y no los bancos centrales o los ciudadanos con sus impuestos.
Condiciones y requisitos del acuerdo:
Para poder cumplir las condiciones de Basilea III los bancos tendrán unas conductas determinadas que favorezcan su cumplimiento.
Una de ellas es que tanto el área de riesgos, como el área financiera de una misma empresa, han de trabajar en base a unos mismos datos, conjuntamente. Deben manejar la misma información, para, de ese modo poder tener un mismo punto de vista entre las relaciones del riesgo existente en la empresa, el mercado y el capital del que disponen. A su vez la manera de gestionar los datos ha de ser más eficiente, y se deberá equilibrar el rigor de los datos y su mantenimiento y calidad.
Los requisitos derivados de este acuerdo tienen un plazo largo para su implantación, debiéndose cumplir en su totalidad a partir del año 2019. Aun así son muchos los bancos que ya están adaptando las medidas al nuevo reglamento:
· Actualmente los bancos tienen que contar con un mínimo en el capital ordinario del que disponen (2%). Con la implantación de Basilea III se incrementará (4.5%).
· El colchón de conservación del capital será de un 2.5%. Se prevé que sea aplicado un colchón anticíclico, moviéndose desde un 0% hasta un 2.5%, dependiendo de cada país.
· Las reservas de activos de las que disponen los bancos han aumentado de un 2% hasta un 7%, por lo que tendrán una mayor capacidad para hacer frente a las pérdidas.
Fundamentación:
Establecimiento para los bancos de todo el mundo un aumento de su ratio de reservas de capital Tier 1, hasta el 4,5 %, además se establece una nueva reserva que se denomina conservación de capital y que es del 2,5 % de su volumen total por encima del Tier 1, con lo que el total del volumen de reservas de activos que los bancos deben de reservar frente a posibles pérdidas se sitúa en el 7%.
Tier 1: indicador sobre la seguridad bancaria que compara el capital de un banco más los beneficios retenidos con los activos, ajustados por su grado de riesgo. Se utiliza por los reguladores para evaluar el saneamiento de un banco (son las reservas disponibles).
Implantación:
Tendrá una implantación progresiva que empezará en enero de 2013, en vigor pleno en enero de 2015, pese a que la reserva de conservación de capital se implantará entre enero de 2016 y enero de 2019.
Objetivos:
- 1º Dar estabilidad al sistema financiero
- 2º Que bancos e instituciones financieras tengan una más y mejor calidad de capital
- 3º Que bancos e instituciones financieras tengan suficientes recursos propios (reservas), para afrontar futuras crisis económicas como la sufrida en el año 2008, sin ser necesaria la intervención de los Bancos Centrales o Estados.
Para finalizar hay que decir que países como el Reino Unido a los que no les va suponer un gran esfuerzo para llevar a cabo estas medidas. España también apostó en su momento por esa misma idea; no eran unas medidas muy difíciles de alcanzar calibrando la situación española. Sin embargo, este acuerdo sí que podría suponer numerosos esfuerzos para otros bancos de menor envergadura, como por ejemplo algunos alemanes
Opinión y noticias:
“Basilea obliga a la banca a aumentar sus reservas para afrontar las crisis”.
http://www.expansion.com/2010/09/12/portada/1284312301.html
“Basilea III y el sistema bancario mundial”
http://www.expansion.com/2010/11/11/opinion/tribunas/1289512718.html?a=4a6848a954295d1b492d13273ca4db50&t=1297096441
“La gran mentira de Basilea III o por qué la norma yerra el tiro”
http://www.cotizalia.com/valor-anadido/mentira-basilea-norma-yerra-20100914-3957.html
Pese a que Basilea III no vaya a suponer de forma segura un control financiero total, lo que está claro es que al ser más exigente y riguroso que acuerdos anteriores dará una mayor resistencia ante nuevas situaciones que presenten dificultades. Opino que puede ser beneficioso para los Estados debido a que es una manera de resguardarse frente a crisis económicas y financieras.
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